Soportar
Caminé tanto y llegué al final de mi destino para descubrir lo que en el fondo ya sabía, mi carencia de fuerza. Me creía capaz dentro de mis conceptos, pero encontré que mis debilidades en ocasiones superan mis expectativas, que la palabra continuar es ajena, distante, sombría. La fuerza no es una solución, es mi problema. Enfrentar que vivo insegura de cualquier paso por dar, que hasta temo de mi propia respiración, que levantarme cada día y ver mi reflejo en el espejo tan llena de desconfianza me turba el pensamiento me carcome el alma. Sí, el alma, cargada de venturas y desventuras, hoy ella me grita, me clama versos de cavilación, me pide que me detenga por un segundo y escuche mi agitación, el peso de mis pensamientos, el insomnio reflejado en mis ojeras y la palidez que se asienta en mi rostro junto al padecimiento que ha llevado mi cuerpo. Aunque es el cuerpo quien físicamente lleva la vida, es el alma quien la soporta, me gustaría detenerme en esta última palab...