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Mostrando las entradas de noviembre, 2018

Soportar

Caminé tanto y llegué al final de mi destino para descubrir lo que en el fondo ya sabía, mi carencia de fuerza.   Me creía capaz dentro de mis conceptos, pero encontré que mis debilidades en ocasiones superan mis expectativas, que la palabra continuar   es ajena, distante, sombría. La fuerza no es una solución, es mi problema. Enfrentar que vivo insegura de cualquier paso por dar, que hasta temo de mi propia respiración, que levantarme cada día y ver mi reflejo en el espejo tan llena de desconfianza me turba el pensamiento me carcome el alma. Sí, el alma, cargada de venturas y desventuras, hoy ella me grita, me clama versos de cavilación, me pide que me detenga por un segundo y escuche mi agitación, el peso de mis pensamientos, el insomnio reflejado en mis ojeras y la palidez que se asienta en mi rostro junto al padecimiento que ha llevado mi cuerpo. Aunque es el cuerpo quien físicamente lleva la vida, es el alma quien la soporta, me gustaría detenerme en esta última palab...

Fetiches de un auto-lastimador

No dije que no, por temor a incomodar una relación, pero me incomodé yo. Comí cosas que no me gustan, por evitar molestias. No me negué a pasar tiempo haciendo actividades que nunca haría, por llevar algo que a veces se convierte en nada más que una carga. Fui alguien que no quería ser por gente que al final no era nadie. Acepté y prometí hacer cosas por aquello de los principios y la reciprocidad, que al final terminó en arrepentimientos. Sonreí en momentos que solo quería abrirme paso lejos de cualquier situación. Me mostré fuerte y serena, cuando estaba al borde de la debilidad y la preocupación. Fingí muchas veces, para darme cuenta ahora que lo que perdí de mi en el camino, quizá ya no lo pueda recuperar.

Puertas

Cerrar una puerta implica dejar una parte de ti, encerrada tras ella, dejar algo que creías atesorar, dejar eso que nunca creíste soltar, dejar lo que un día decidiste querer, dejarte. Simple sería pensar en recuperarla, pero cuando ese lugar no es el mismo, qué se puede rescatar?  Por más que tus sentimientos te impulsen a aquella puerta, tu razón te da pretextos para perder la llave, olvidar el camino, desvanecer el lugar donde se encuentra. Aunque bien dicen que si cierras una puerta, se abren otras, pero ahora que sé lo que es dejar algo de ti detrás de una puerta, puedo decir que al principio no existirá mejor complacencia que el deterioro, el olvido, un camino de cerraduras y candados sobre ella, pero a medida que vas tomando tu camino esa complacencia se va desvaneciendo y  sientes el sonido de las llaves, que anhelan regresar y abrirla, y sientes ese tenue peso sobre ti, ese vacío que quedó tras la puerta a tus espaldas. Inocentemente te das la vuelta, caminas en ...