Fetiches de un auto-lastimador


No dije que no, por temor a incomodar una relación, pero me incomodé yo.
Comí cosas que no me gustan, por evitar molestias.
No me negué a pasar tiempo haciendo actividades que nunca haría, por llevar algo que a veces se convierte en nada más que una carga.
Fui alguien que no quería ser por gente que al final no era nadie.
Acepté y prometí hacer cosas por aquello de los principios y la reciprocidad, que al final terminó en arrepentimientos.
Sonreí en momentos que solo quería abrirme paso lejos de cualquier situación.
Me mostré fuerte y serena, cuando estaba al borde de la debilidad y la preocupación.

Fingí muchas veces, para darme cuenta ahora que lo que perdí de mi en el camino, quizá ya no lo pueda recuperar.

Comentarios