MUJERES, Un ocho de marzo.

No es necesario buscar palabras de felicitación, una imagen o un halago para el día, porque hoy no se conmemora la existencia de la mujer, sino su lucha, hoy por hoy se ven todo tipo de discusiones en busca de destacar la voz, los derechos, el trabajo femenino, y es ahí donde debemos detenernos por un momento, la esencia misma de esa lucha, que aunque hoy en día sigue en pie, en mi opinión, se ha tergiversado, no quiero hacer alusión a ninguna ideología.

 La lucha, la protesta, no son una ideología, son el valor que nos dan esos derechos inherentes a nuestra naturaleza, y por ello pienso que desde hace siglos el ser humano ha reprochado las situaciones que no van acorde a nuestra existencia. No yendo muy lejos, en la década de los 50 y 60 el movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos enfrentaba una ardua lucha para que distintos grupos y en especial la población afrodescendiente pudiera acceder plenamente a los derechos civiles y buscar el fin de la segregación racial. Por la misma época Rosa Parks, ejemplificó la igualdad y la dignidad humana, ella se rehusó pacíficamente a ceder su lugar en el autobús a un hombre blanco…Aunque hoy en día todavía exista la discriminación racial, la lucha de éstas personas en el pasado, permitió que hoy en día sin importar el color de piel, todos podamos disfrutar de algo tan básico como lo es usar un baño público o escoger el asiento del autobús. Terminaría el mes de marzo y yo no acabaría de enumerar todas las luchas que ha vivido este mundo, y por las cuales hoy gozamos de gran plenitud de derechos.

Ahora bien, con esto quería hacer referencia al poder que tienen las voces de todos/as en una sola, es por ello que hoy recordamos esa lucha que enfrentamos las mujeres día a día, porque no es cuestión de un día ni de una marcha, es una situación que enfrentan desde niñas hasta ancianas, durante años, por no decir que siempre. Ayer, hoy y mañana, queremos que se vea a la mujer en igualdad de condiciones que el hombre, y quizás es ésta la discusión más grande que durante años se ha tratado.

 En primer lugar, pienso que debemos entender que cada ser, mujer y hombre, nace con unas características particulares (físicamente), y creo que ante esto no se puede buscar igualdad, cada uno nace con x o y capacidades, que se desarrollan de manera distinta, en segundo lugar tanto mujeres como hombres nacen con las mismas características cognitivas, los dos pueden desempeñar distintos trabajos sin ser más o menos, en tercer lugar quiero aclarar que si buscamos la igualdad de género, debemos empezar por buscar la igualdad entre nosotras mismas, aunque pensemos que un comentario, una crítica, una ofensa no tiene mayor trascendencia, posiblemente si lo tenga, si juzgamos a la otra por como se ve, por como viste, por la pareja que tiene, si no la respetamos, cómo vamos a exigir respeto por parte del otro género? 

Empecemos por nosotras mismas, que unidas podremos lograr el cambio y por último, pienso que la búsqueda de esa igualdad nos compete a TODAS Y TODOS, porque aunque sea cuestión de un género la igualdad no es distinción ni mucho menos segregación, tenemos que quitarnos la idea de que una postura (feminismo/ machismo) cambiará ésta situación, si dejamos de un lado esas ideas anacrónicas de “la mujer en la casa, el hombre en el trabajo” o viceversa, es posible que logremos la igualdad de género, que tanto los derechos de los hombres como los de las mujeres se respeten y germinen en las mismas proporciones.


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